Por fin hoy termino la estúpida preparatoria que de nada me sirvió cursar puesto todo ya lo sabia tire tres años de mi vida en nada, bueno conocí gente y ahora tengo amigos pero eso que no me importa tanto. El problema de todo es que mi instinto de querer ver sangre es inmenso, a tal grado que me he vuelto mas violenta de lo normal.
Pero en fin a todos los que he querido de alguna forma los he matado, he matado pus ilusiones y por ello hoy decido morir pero moriré en el lugar que me vio crecer, regresaré a japón para ahí morir y ver por última ves a kuroi y a mi bebé hermosa.
Estando en casa me acercó a mi madre -Hola ma, -Que paso hija -acariciando su cabeza -Me quiero ir a vivir a japón -¿Porque hija? -Mamá te contaré algo que puede que no te agrade pero es algo que he decido -Dime hija -Mamá yo no soy una dulce niña apática ni mucho menos soy alguien muy antisocial, mientras estuve allá me enseñaron cosas no apropiadas -interrumpe layla -¿A que te refieres al decir que no son apropiadas? -bajó la cabeza y comienzo a contarle mi tragica historia. Lloramos a mares todo ése tiempo hasta que ella entendió y me dijo que me fuera dentro de un mes.
Pasado el mes antes de salir de casa mi hermano que había escuchado la conversación me jugó una mala tetra, y por la espalda me apuñalo cinco veces seguidas para llegar a mi fin con un corte en mi garganta. -Hermano ¿por que? - tu mataste a mi padre -coff pero todo lo que pase fue para que vivieras con el -No me importa tu lo mataste. -Me avienta el cuchillo -Ahora matame hermana - suelto una carcajada y digo mis últimas palabras -Te amo pequeño hermano, espero y que jamás lo olvides.
Cayó al suelo esa pequeña que siempre lucho por la felicidad de su hermano y su madre